martes, 2 de diciembre de 2014

MODIFICACIÓN DE CONDUCTA EN UN CASO DE LLANTO REPENTINO ORIGINADO POR UN ESTADO DEPRESIVO*
Denis Frank Cunza Aranzábal
Psicólogo

Resumen
El comportamiento de llanto repentino se modificó en una niña de 09 años de edad, utilizando el principio de Premack y el reforzamiento diferencial de otras conductas (RDO). El comportamiento de llorar en clase se había incrementado al punto de interrumpir el trabajo de la maestra. Todo el procedimiento duró 34 días, la conducta de llorar repentinamente en clase se redujo completamente y las conductas asociadas a su estado de ánimo triste disminuyeron también hasta un nivel aceptable.

Abstract
The sudden crying behavior was modified in a girl of 09 years old, using the Premack principle and differential reinforcement of other behaviors (DRO). Mourn behavior in class had increased to the point of disrupting the work of the teacher. The whole procedure lasted 34 days, suddenly mourn behavior in class is completely reduced and behaviors associated with their sad mood also decreased to an acceptable level.

Este es el caso de una niña de 9 años de edad, Adela**, que fue derivada al departamento de psicología de la escuela en la que estudiaba por presentar el comportamiento de llorar en determinados momentos durante la realización de las clases, llamando la atención a sus compañeros y no pudiendo concentrarse ella misma en la clase, mostrando un semblante triste, quejándose muchas veces de dolores de cabeza, pidiendo a consecuencia de ello permiso para ir a casa, atrasándose en los cursos y dejando de ir a clases varias veces.
El programa empleado consistió en redactar unas tarjetas con frases que ella misma escribió e indicó que le hacían sentirse bien, según el principio de Premack, teniendo en cuenta que los pensamientos negativos de la niña eran los que le causaban el llanto, se vio por conveniente cambiarlos por interpretaciones que le condujeran a un estado emocional más equilibrado, teniendo en cuenta que estas interpretaciones eran poco frecuentes, pero que se incrementarían al emparejarlas con una conducta que era muy frecuente durante el día, tal como el mojarse las manos al lavárselas para comer sus alimentos o al ir a los servicios higiénicos.
Los resultados fueron alentadores, observándose que la niña disminuyó su conducta de llorar en clase hasta que esta ya no se repitió por el lapso de 6 semanas.

MÉTODO.
HISTORIA DEL CASO.
El presente caso es el de una niña de nombre Adela, de 9 años de edad, que cursaba en el momento de la intervención el 4° grado de primaria, que es derivada al departamento de psicología por la docente del aula, a finales del mes de setiembre del año 2012, en una ciudad de la selva peruana.
El motivo de la consulta fue la incapacidad de la niña para controlar su llanto durante la clase en momentos en los cuales la docente hablaba acerca de temas relacionados con la familia o cantaba cantos alusivos al hogar o era mostrado al salón algún video donde se observaba a una familia interactuando. La profesora menciona que no recuerda exactamente en qué momento se presentó el problema, pero que ha sido hace unas pocas semanas, así mismo indicó las circunstancias en las que se presenta, las cuales fueron indicadas en líneas anteriores de este párrafo. Al inicio del problema la profesora prodigaba mucha atención a la niña cuando lloraba, sin embargo con el tiempo le resultó incómodo este comportamiento porque interrumpía el normal curso de las clases, solicitando entonces ayuda al departamento de psicología del centro educativo.
Al realizar la historia psicológica se encontró que el padre de la niña había sido encarcelado y que estaba recluido en otra ciudad, y que su madre había viajado allí ya hace unos meses, quedándose a vivir ella con sus abuelos a quienes la niña quería y le trataban bien, pero que ella se sentía triste y lloraba cuando sus compañeros le recordaban que su papá estaba en la cárcel, o cuando veía familias felices, unidas y “completas”.
El comportamiento de llorar en clase llegó a un máximo de 3 veces por día durante la semana de línea base, la cual duró 4 días.
Así mismo, se presentaban otras conductas como quejarse de dolor de cabeza, pedir permiso para irse a su casa, volumen de voz bajo al hablar y mantener un semblante triste durante la mayor parte del día.

TRATAMIENTO
Adela no había recibido tratamiento de ningún tipo, solamente la docente le prestaba atención cuando lloraba. Luego de que la docente la derivara al departamento de psicología, se realizó una historia detallada en la que se incluían las relaciones con sus familiares, su historia escolar y la adquisición y mantenimiento de la conducta problema. Con base en el análisis comportamental se realizó el tratamiento.


PROCESO DE TRATAMIENTO.
1. Registro de conductas. La docente de Adela fue instruida para contar el número de veces en las cuales Adela rompiera en llanto, registro llevado a cabo durante 4 días (línea base), tomando apuntes acerca de las circunstancias en las cuales se producía el llanto, el lugar, y las personas implicadas.
2. Reforzamiento Diferencial de Otras conductas (RDO). Se indicó a la maestra que reforzara con atención otras conductas de la niña que fueran incompatibles con el llanto, no prestándole atención cuando llorara. Las conductas a reforzar serían: palabras de afirmación y reconocimiento tales como: “bien hecho”, “excelente”, “muy bien”, entre otras, cada vez que respondiera correctamente una pregunta hecha por la docente, resolviera un ejercicio de matemáticas o completara sus deberes. Las palabras irían acompañadas de reforzadores sociales tales como: sonrisas, palmaditas afectuosas, aplausos cortos, y miradas de aprobación.
3. Principio de Premack. El principio de Premack “que establece que si la oportunidad de participar en una conducta con una probabilidad alta de ocurrencia se hace contingente con una conducta de baja probabilidad, la conducta con baja probabilidad se fortalece” (Martin y Pear, 2008, p. 451). En este caso la conducta que presenta alta probabilidad de ocurrencia es lavarse o mojarse las manos, y la conducta con baja probabilidad de ocurrencia sería la conducta encubierta (que es como se llama a un pensamiento o diálogo interno según el enfoque conductual) de repetir mentalmente una afirmación o frase al leerla en una tarjeta. La tarjeta se redactó preguntándole a la niña qué pensaba (diálogo interno) en los momentos en los cuales se sentía feliz, haciendo énfasis en el cuidado de sus abuelos, resultando después de varios intentos el siguiente texto redactado con sus propias palabras y con la dirección del psicólogo: “Tengo a mi abuelito y mi abuelita que me quieren mucho, a mi prima con la que puedo jugar, tengo una casa dónde vivir, me dan de comer, tengo a mis abuelitos que me dan mi felicidad, le doy gracias a Dios por ellos, elijo ser feliz”. Se le instruyó también que tratara de recordar lo escrito en la tarjeta, cuando algún compañero le dijera que su papá está en la cárcel o que su mamá no está con ella.

RESULTADOS
El tratamiento se realizó durante treinta días, diariamente, y el seguimiento se hizo hasta el final del año escolar (1 mes), tiempo en el cual, la maestra no informó de ninguna recaída en la conducta de llanto repentino.


Figura 1. Frecuencia de conducta de romper en llanto en una niña de 9 años. Técnicas: Principio de Premack-Reforzamiento Diferencial de otras conductas (RDO)

Los resultados obtenidos (Figura 1) muestran que a los 3 días de haberse iniciado el tratamiento, la conducta de llanto repentino desaparece para ya no presentarse más durante los treinta días en los que se hizo uso de las técnicas, ni durante el resto del año escolar (1 mes). Durante el tiempo del tratamiento tampoco se volvieron a presentar las otras conductas tales como la inasistencia, los “dolores de cabeza” y los permisos para irse a casa.

DISCUSIÓN
Las técnicas de modificación de conducta utilizadas para el tratamiento fueron aplicadas al mismo tiempo.
El análisis conductual realizado durante la línea base y al realizar la historia de Adela permitieron elegir las técnicas apropiadas para extinguir las conductas problema: llanto repentino, “dolores de cabeza”, permisos para irse a casa y ausencias a clase.
Es importante resaltar la participación de la docente en el programa, ya que ella entregaba los registros cada semana, incluyendo datos cuantitativos así como datos cualitativos que indicaban cambios en el repertorio de las conductas problema, lo cual demuestra la importancia de la participación docente en los programas de modificación de conducta realizados en clase. La disposción de Adela al comunicar su estado anímico cuando recordaba el pensamiento escrito en la tarjeta fue crucial, debido a que al leer la tarjeta ya concluída, mostraba tanto en palabras como a nivel no verbal un estado de ánimo más estable y agradable.
La utilización del principio de Premack se realizó en base a un estudio previo de modificación de conducta realizado por W.G. Johnston en 1971, en el cual se trató a una joven deprimida de 17 años, utilizando un fichero de tarjetas con pensamientos escritos para mejorar su estado de ánimo, las cuales debía leer cada vez que fuera al baño a orinar. Después de dos semanas de tratamiento, la joven informó que los pensamientos positivos habían aumentado su frecuencia y que los negativos habían desaparecido (Martin y Pear, 2008).
Cabe resaltar entonces la importancia del “diálogo interno” para el cambio en el estado de ánimo de las personas, tal como lo afirmara Epícteto en el siglo I d.C.: “Lo que perturba nuestra mente no son los acontecimientos, sino la manera como los enjuiciamos” (Ellis, 2007, p.9), y como fuera afirmado antes también por Salomón, el sabio judío:  Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…” Prov. 23:7 (Biblia Reina Valera, 1960). Dicha posición en la cual se vincula el estado emocional, las conductas y los pensamientos es la base actual del enfoque cognitivo-conductual para el tratamiento de los desórdenes emocionales, desde el punto de vista de la terapia cognitiva de Beck así como de la Terapia Racional Emotiva Conductual de Ellis, quienes definen dichos pensamientos como “esquemas cognitivos” y “pensamientos racionales e irracionales” respectivamente (Caro Gabalda, 2009).
El RDO o Reforzamiento diferencial de otras conductas ha sido definido como un método conductual en el cual se refuerza cualquier conducta que emite la persona a excepción de la conducta que se pretende eliminar. (Cáritas Española, 2002). Se optó por este método conjuntamente con el Principio de Premack debido a que no interfieren el uno con el otro en su aplicación.

*En caso de utilizar esta información, favor de citar la fuente.
**Se ha cambiado el nombre y algunos datos de la persona que participó de este programa de modificación de conducta.

Bibliografía

Biblia Reina Valera. (1960). Sociedades Bíblicas Unidas.

Cáritas Española. (2002). Psicología y familia. Madrid: Cáritas Española.

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Martin, G., & Pear, J. (2008). Modificación de conducta, qué es y cómo aplicarla (Octava ed.). Madrid: Pearson Educación.




viernes, 21 de febrero de 2014

ACCIDENTE CEREBRO VASCULAR ISQUÉMICO: PUNTO DE INTERSECCIÓN ENTRE PSICOLOGÍA, NEUROPSICOLOGÍA Y NUTRICIÓN EN UNA VISIÓN INTEGRAL DEL SER HUMANO
ISCHEMIC STROKE: POINT OF INTERSECTION AMONG PSYCHOLOGY, NEUROPSYCHOLOGY AND NUTRITION FOR THE HUMAN BEING'S INTEGRAL VISION
Denis Frank CUNZA ARANZÁBAL [1]

RESUMEN
El presente artículo presenta en primer lugar la definición de los conceptos de Psicología y Neuropsicología, como base para el estudio de la relación entre los aspectos biológicos y mentales del ser humano. Posteriormente se presentan las características de un accidente cerebro vascular isquémico en relación con la patología médica de la aterosclerosis y la nutrición humana, en este último caso, específicamente con el consumo de alimentos que contienen colesterol, pues esta molécula, cuando aumenta sus niveles en sangre puede causar aterosclerosis, afección a las arterias que puede provocar un accidente cerebro vascular isquémico. Posteriormente se presenta la perspectiva de la cosmovisión de la alimentación original del ser humano basada en la información provista en las Sagradas Escrituras. Finalmente se considera la propuesta nutricional lacto-ovo-vegetariana como factor de prevención del accidente cerebro vascular isquémico.
Palabras clave: Psicología, aterosclerosis, accidente cerebro vascular isquémico, nutrición, colesterol.




ABSTRACT
This paper firstly presents the definition of the concepts of psychology and neuropsychology as a basis for the study of the relationship between biological and mental aspects of being human. Subsequently displaying the characteristics of ischemic stroke in relation to medical pathology of atherosclerosis and human nutrition , in the latter case, specifically with the use of cholesterol-containing foods, for this molecule, with increasing blood levels can cause atherosclerosis , a condition of the arteries which can lead to ischemic stroke . Next, we present a worldview perspective of the original human diet based on the information provided in the Holy Scriptures. Finally the lacto-ovo-vegetarian nutrition approach is considered as a factor of prevention for the ischemic stroke.
Keywords: Psychology, atherosclerosis, ischemic stroke, nutrition, cholesterol, Seventh-day Adventists.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo, tiene como propósito establecer una relación entre la psicología, la neuropsicología, la nutrición, el enfoque bíblico y la filosofía de vida adventista. Se presenta a la psicología como una ciencia que hace uso del método científico como parte de su búsqueda de la verdad, basándose en investigaciones que tienen como meta el ser lo más objetivas posible. Así mismo la psicología se ha dividido en varias ramas especializadas de investigación y ejercicio profesional reconocidas por la American Psychological Association (APA) entre las cuales se encuentra la neuropsicología. Esta rama de la psicología sirve de puente para el entendimiento de la relación entre la parte mental del ser humano y su componente biológico -en el presente trabajo a través del estudio de los accidentes cerebrovasculares isquémicos-, encontrándose dentro de dicho componente biológico la nutrición humana, y esta entendida desde el enfoque filosófico adventista puede dar directrices para una adecuada prevención del accidente cerebrovascular isquémico.

METODOLOGÍA Y APROXIMACIÓN TEÓRICA

El modelo metodológico que sirvió de guía para el presente trabajo incorporó los siguientes aspectos:
Técnica: Técnica del fichaje y técnica de análisis de documentos.
Procedimiento. El presente trabajo de investigación se realizó recopilando información de diversas fuentes, la cual fue finalmente enlazada de acuerdo a los objetivos de la investigación.


Psicología.

Dar una definición acerca de la psicología no es tan fácil como parece, sin embargo, la mayoría de psicólogos en la actualidad responderían al unísono que es “la ciencia de la conducta y los procesos mentales” (Morris & Maisto, 2011 p. 4), que aunque parece ser una buena definición no explica lo apasionante y amplio de este campo del conocimiento. Analizando parte por parte esta definición, se puede apreciar que etimológicamente el término psicología está compuesto por dos palabras griegas: psyche (alma) y logos (estudio), lo que indica que inicialmente la psicología se refería al estudio del alma (que posteriormente sería el estudio de la mente). Al referirnos a la psicología como ciencia estamos indicando que hace uso de herramientas como la observación, la descripción y la investigación experimental para acopiar información y luego organizarla. Al hablar de comportamiento se hace referencia a las acciones que pueden ser fácilmente observables, como la actividad física y la expresión oral y se incluyen también otros “procesos mentales” que no pueden ser observados de forma directa, tales como la percepción, el pensamiento, el recuerdo y los sentimientos (Papalia, 2009).
La American Psychological Association (APA) reconoce la existencia de 54 divisiones que representan los principales
campos de investigación psicológica especializada e intereses profesionales, entre los cuales se encuentra la Neuropsicología Clínica, la que se basa a su vez en información obtenida de la neurociencia y la psicofisiología, que son especialidades que investigan las bases biológicas de la conducta, el pensamiento y las emociones humanas (Morris y Maisto, 2011). Siendo así la psicología una ciencia con fundamento biológico, haciéndose sumamente importante el estudio de estas bases para la comprensión cabal del ser humano.


Neuropsicología.

La neuropsicología es definida en la actualidad como “una ciencia que se ocupa de la evaluación y estudio en general de la expresión comportamental de una disfunción cerebral” (M. Lezak, 1983, citado por Romero, 2002 p.9).
Las disfunciones cerebrales pueden tener diversos orígenes, y al estudio de estas causas se le ha denominado patología cerebral, e incluyen la patología vascular, los tumores cerebrales, los traumatismos craneoencefálicos y la patología infecciosa. Dentro de las enfermedades neuropsicológicas la patología vascular es la más frecuente, representando aproximadamente el 50% de la patología neuropsicológica hospitalaria y la tercera causa de muerte (Junqué y Barroso, 2007).


Enfermedad Vascular Cerebral. (EVC o ECV)

La Organización Mundial de la Salud define la ECV como “el desarrollo de signos clínicos de alteración focal o global de la función cerebral, con síntomas que tienen una duración de 24 horas o más, o que progresan hacia la muerte y no tienen otra causa aparente que un origen vascular” (Arana, Uribe, Muñoz, Salinas, & Selis, 2010).
Son trastornos en los que un área del encéfalo se ve afectada causando como consecuencia una disminución del riego sanguíneo, oxígeno, glucosa alterando el metabolismo cerebral en dicha área llevando a alteraciones neuropsicológicas y de personalidad (Portellano, 2005).
Si bien Arana, Uribe, Muñoz, Salinas, y Selis (2010) afirman que no existe un consenso para la clasificación de la enfermedad cerebral vascular, Portellano (2005) indica que cuando la enfermedad vascular cerebral es crónica se le denomina comúnmente simplemente enfermedad vascular cerebral (EVC), sin embargo cuando es un trastorno agudo se le denomina accidente cerebrovascular (ACV). El accidente cerebrovascular puede ser llamado ictus, stroke, apoplejía o ataque cerebral. La característica del ictus es que es de instauración súbita, aguda o subaguda y produce un déficit neurológico permanente o transitorio.
Los accidentes vasculares cerebrales (AVC o ACV) básicamente se pueden clasificar en dos tipos: el isquémico y el hemorrágico (Junqué y Barroso, 2007). De ambos, los accidentes cerebrovasculares isquémicos constituyen el 85% de los casos, mientras que los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos constituyen el 15% (Portellano, 2005). El ACV isquémico se produce cuando el flujo sanguíneo llega de forma insuficiente a una determinada área del cerebro y produce una zona de infarto o muerte celular. El ACV hemorrágico en cambio se produce a consecuencia de la ruptura de un vaso sanguíneo del cerebro, provocando la entrada de sangre en el parénquima cerebral o en el espacio subaracnoideo provocando desplazamiento y lesión de estructuras cerebrales (Junqué & Barroso, 2007).
Portellano (2005) indica que las isquemias, de acuerdo a la extensión de tejido cerebral que afectan pueden ser de dos tipos: isquemias globales o focales. la isquemia cerebral global es aquella en la que el flujo sanguíneo se ve disminuido en todo el cerebro de manera simultánea, afectando a los hemisferios cerebrales de forma difusa y es ocasionado por una hipotensión arterial marcada debido a parada cardíaca, cirugía con circulación extracorpórea o cuadros producidos por shock prolongado. En cambio, una isquemia cerebral focal afecta a un área determinada del encéfalo, y cuando dura menos de 24 horas se le denomina ataque isquémico transitorio (AIT) pero si dura más de 24 horas se trata de un infarto cerebral y puede producir una necrosis tisular y un daño permanente en el tejido cerebral afectado. Un AIT normalmente no produce daño neurológico permanente.
Los ACV isquémicos focales son producidos a través de tres alteraciones: las trombosis, las embolias y la reducción del flujo sistémico. Una trombosis se forma cuando un coágulo hemático se superpone a una placa de ateroma; una embolia se produce cuando un coágulo, una placa o un agregado plaquetario (materiales que se forman en el corazón o en un árbol arterial proximal) se liberan a la circulación bloqueando luego una arteria distal, en cambio la reducción del flujo sistémico se da a consecuencia de una parada cardíaca o shock viéndose afectadas especialmente las zonas límites de las arterias (Portellano, 2005, Junqué y Barroso, 2007). Los ACV isquémicos focales son de interés en el presente estudio debido a las causas que los originan.
Para poder entender con mayor precisión cómo es que se forma una placa de ateroma que es una de las principales causas de ACV isquémico, es importante conocer las características estructurales de una arteria, que es donde se forman las placas de ateroma.


Estructura de las paredes arteriales.

Las arterias están constituidas básicamente por tres capas de tejido (Fig. 1), las cuales cumplen funciones específicas, por lo cual su constitución es diferente en cada una de ellas. Estas tres capas son:
1.- Intima arterial.
2.- Capa media o músculo-elástica.
3.- Capa externa o adventicia.
La íntima tiene en primer lugar la función de participar en el intercambio de sustancias con los tejidos. A su vez está compuesta por una capa de células endoteliales que tiene alrededor escaso tejido conjuntivo y posee así mismo una membrana elástica interna (Helmut, 1991). Los estudios realizados en patología médica han determinado que la túnica íntima a su vez se divide en tres partes: la capa endotelial o endotelio, la membrana basal y el subendotelio. Cada una de estas capas poseen características específicas, por ejemplo, el endotelio puede ser muy permeable en algunas zonas del cuerpo y en otras zonas puede no ser permeable, llegando a formar verdaderas barreras, tales como la barrera hematoencefálica, hematotímica y hematotesticular (Suarez Loaiza, 2001).
La capa media o músculo-esquelética está conformada por fibras musculares lisas longitudinales y circulares y por redes elásticas (Helmut, 1991), estas fibras musculares se encuentran rodeadas de redes de colágeno y elastina, que son estructuras proteicas que se complementan dando elasticidad y fuerza a esta capa arterial (Suarez Loaiza, 2001).
Por su parte, la capa adventicia es la capa o tubo concéntrico más externo que une al vaso con el tejido conjuntivo de alrededor (Helmut, 1991) y está conformada por fibras de colágeno con filetes nerviosos vasos sanguíneos -vasa vasorum o vasos de los vasos- y vasos linfáticos (Suarez Loaiza, 2001).



Fig. 1. Distribución histológica de las paredes arteriales en tres capas o tubos concéntricos.

Aterosclerosis.
Etimológicamente, la palabra aterosclerosis, proviene del griego Atheros, que significa “masa” o “puré” y de Sklleros, que significa “duro”. Se le considera una afección caracterizada por la formación focal de ateromas -depósitos de lípidos-, en la túnica íntima arterial (Suarez Loaiza, 2001).
La primera fase que ocurre en el proceso aterogénico es la fase de disfunción endotelial, cuando las células endoteliales, debido a un aumento anómalo de su permeabilidad permiten el paso de lipoproteínas así como la migración leucocitaria desde la luz al interior de la pared arterial (López-Cancio Martínez, 2012).
Desde el punto de vista histológico, una de las primeras alteraciones generadas en el proceso aterosclerótico, es la acumulación de lipoproteínas, principalmente las de baja densidad o LDL en la íntima vascular. La LDL, cuando se encuentra en exceso en la sangre puede atravezar el endotelio y quedar atrapada en la íntima arterial (Gonzáles, 2005), esto sobre todo sucede en zonas donde el flujo de la sangre es turbulento y las fuerzas hemodinámicas pueden propiciar una mayor permeabilidad del endotelio a las liporpoteinas de baja densidad (Gimbrone, 1999, citado por Gonzáles, 2005). Al ingresar la LDL al endotelio se oxida, formando la LDLox (Espondaburu, Fara Hunt, y Ocampo, 2004).
Posteriormente los leucocitos se adhieren al endotelio, evento al que se le ha llamado reclutamiento leucocitario (Garrido, 2009). Específicamente los leucocitos que atraviezan el endotelio son los monocitos que al entrar al subendotelio se transforman en macrófagos que fagocitan la LDL oxidada, aumentando sus niveles de colesterol intracelular, transformándose en las llamadas células espumosas (De la Cuesta Marina, 2010).
La segunda fase del proceso aterogénico, la formación de la estría grasa se produce por la acumulación de células espumosas –macrófagos cargados de lípidos- y células musculares lisas; en el espacio subendotelial (Aranceta, y otros, 2007). Estas estrías grasas no son obstructivas, por lo tanto no causan síntomas; sin embargo, con el tiempo la acumulación de grasas es mayor, formándose entonces la “placa fibrosa”. (Guindo & Bayés, 2009). Las placas fibrosas sobresalen hacia la luz vascular cuanto la íntima arterial se engrosa, y son la lesión más característica de una aterosclerosis avanzada (Aranceta, y otros, 2007).


Vascularización arterial cerebral.

El cerebro está vascularizado por diferentes arterias, las cuales cumplen funciones de irrigación específica, y por lo tanto su lesión isquémica podrá producir diferentes signos neuropsicológicos. La sangre sube al cerebro a través de dos vías cada una de ellas compuesta por dos arterias, se trata de las dos arterias carótidas internas y las dos arterias vertebrales. Las arterias carótidas internas ingresan al cerebro por la parte anterior del cuello, mientras que las arterias vertebrales lo hacen por la base del cráneo. Al ingresar las arterias carótidas internas se dividen cada una en una arteria cerebral anterior y una arteria cerebral media. Las dos arterias cerebrales anteriores se comunican entre sí a través de la arteria comunicante anterior. Por su parte, las arterias vertebrales se unen a nivel del tallo cerebral para formar juntas la arteria basilar, que luego se divide en las dos arterias cerebrales posteriores –una para cada hemisferio-. Las arterias cerebrales medias derecha e izquierda se comunican con las arterias cerebrales posteriores a través de las arterias comunicantes posteriores que son dos, una al lado derecho y otra al lado izquierdo. A esta intrincada conexión entre arterias se le ha denominado el polígono arterial de Willis (Junqué y Barroso, 2007).
Las dos arterias cerebrales anteriores irrigan gran parte de los lóbulos frontales, las arterias cerebrales medias por su parte irrigan mayormente las partes laterales del cerebro, incluyendo el área del lenguaje articulado, área de Broca o 44 de Brodmann. La arteria cerebral posterior irriga la parte posterior de los hemisferios cerebrales. (Ardila y Ostrosky-Solís, 2007)
Debido a esta distribución, un ACV isquémico puede producir deficiencias diversas de acuerdo a la zona en la que se produce. Así, si se produce en el área de Broca, por lesión en la arteria cerebral media en el hemisferio izquierdo puede producirse la llamada afasia de Broca caracterizada por la dificultad para la articulación del lenguaje hablado. Si la lesión se produjera en la arteria cerebral anterior, se tendría como consecuencia probablemente una alteración de la personalidad, e incluso una pseudopsicopatía (Junqué y Barroso, 2007).


El colesterol, factor de riesgo nutricional.

El colesterol es una molécula grasa que está ampliamente distribuida en el cuerpo humano, pero en particular en el tejido nervioso. El colesterol solamente se encuentra en los animales, mas no en los vegetales y las bacterias (Murray, y otros, 2010). De la misma manera, Pamplona (1994) afirma que “Ninguna fruta, cereal u hortaliza contiene colesterol. El organismo es capaz de producir el propio colesterol que necesita, a partir de ácidos grasos de la dieta. Pero cuando, además, se ingieren cantidades importantes de colesterol con los alimentos, su nivel en la sangre aumenta peligrosamente” (p. 114).

El ser humano como un ser integral desde el punto de vista bíblico.
La Biblia indica que el ser humano está compuesto individualmente por el aliento de vida (el espíritu) dado por Dios y por el cuerpo físico tomado del polvo de la tierra (Génesis 2:7, Biblia Reyna Valera de 1960). El aliento de vida unido con el cuerpo material, constituirían entonces tanto la parte espiritual como la biológica, y al ser el hombre tras la suma de estos elementos un ser viviente, se indicaría su aspecto psicológico. Además se resalta en el mismo libro la importancia del aspecto social del ser humano, cuando Dios afirma: “no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2:18, Biblia Reyna Valera de 1960).

La dieta original del ser humano según el enfoque bíblico.
En el libro de génesis, en la Biblia, se indica cuál era la alimentación original del ser humano al salir de las manos de su Creador:
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27,28, Biblia Reyna Valera de 1960).
Así, en la dieta del ser humano recién creado no existía el consumo de grasas animales, y por supuesto, no existía el consumo de colesterol. Elena G. de White (2005), escritora y educadora norteamericana afirma: “Los cereales, las frutas carnosas, las oleaginosas y las hortalizas, constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador” (p.228).
Así mismo, esta autora menciona que la leche y el huevo pueden incluirse en la dieta actual del ser humano para suplir elementos necesarios propios de estos alimentos (White, 2005). Lo cual concordaría con lo que afirma Pamplona (1994) respecto a la vitamina B12: “Con la alimentación ovolactovegetariana no existe riesgo de carencia de vitamina B12” (p. 69).

DISCUSIÓN
Por lo expuesto anteriormente, se puede ver en primer lugar, que la psicología puede vincularse con la nutrición a partir de la neuropsicología, pues esta tiene mucha relación con el estudio de las patologías cerebrales a nivel biológico, y la nutrición es una ciencia eminentemente relacionada con la biología. La cosmovisión adventista por su parte, concibe al ser humano como una unidad que incluye los aspectos biológicos, psicológicos, sociales y espirituales de forma integral e interrelacionada, indicando que no se puede prescindir del bienestar en una de estas áreas sin perjuicio de las otras. Se resalta además, dentro del marco de referencia de las Sagradas Escrituras, que se considera a la alimentación original del ser humano como eminentemente vegetariana. Así mismo existen algunos autores que consideran como adecuada para el tiempo actual la alimentación ovo-lacto-vegetariana.

CONCLUSIÓN
Se concluye finalmente que el ser humano es una unidad integral bio-psico-social y espiritual, en la que alteraciones en alguna de las áreas que lo componen pueden comprometer el adecuado desenvolvimiento de las demás áreas, y teniendo este concepto como punto de referencia, el ser humano pude prevenir el accidente cerebro vascular isquémico, siguiendo el régimen alimentario indicado por las Sagradas Escrituras.

[1]Psicólogo.
*(En caso de utilizar esta información, favor de citar la fuente)  

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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lunes, 3 de febrero de 2014

La corteza de asociación y el aprendizaje*
Denis Frank Cunza Aranzábal [1] 

Introducción
     El estudio del aprendizaje ha despertado el interés de numerosos investigadores a lo largo de la historia, y cada uno desde diversos puntos de vista, los cuales fueron  en un principio religiosos, luego o al mismo tiempo filosóficos, y finalmente científicos.
     Al ser el aprendizaje un proceso psicológico no ha sido abordado desde un punto de vista científico separado de la filosofía sino hasta después de 1879, cuando Wilhem Wundt fundó el primer laboratorio de psicología en Leipzig y estudió los procesos mentales desde un punto de vista estructuralista, en el que la introspección formaba parte esencial del trabajo de investigación científica, como herencia cercana de los antecedentes filosóficos de la psicología.
     Ya en 1900 un fisiólogo ruso llamado Iván Pavlov mientras estudiara la fisiología del sistema digestivo de los canes, descubriría sin proponérselo que un estímulo que por naturaleza no produce un determinado tipo de respuesta, podía producir dicha respuesta por medio de la asociación  repetitiva con otro estímulo que naturalmente sí produce dicha respuesta específica. Pavlov daría entonces a conocer al mundo científico lo que hoy conocemos como condicionamiento clásico.
     Posteriormente, el legado de la investigación del comportamiento por el método científico sería llevado al hemisferio norte del nuevo continente, donde, a través de los estudios de Edward L. Thorndike y B. F. Skinner nacería el behaviorismo, fundando entonces bases sólidas para el estudio del aprendizaje desde un punto de vista objetivo.
     Así mismo, paralelamente a los descubrimientos en materia de conducta, a partir de 1865, con el trabajo de Paul Broca se estaría dando inicio a una nueva ciencia, en la cual se buscaba identificar las funciones específicas de diversas áreas del cerebro. Seguirían posteriormente los estudios de Wernicke y entre otros resaltarían los descubrimientos de Alexander Luria, que establecería todo un sistema de evaluación de las funciones corticales que daría origen a la ciencia consolidada llamada hoy neuropsicología.
     Ambas líneas de investigación, tanto la conductual como la neuropsicológica han podido brindar información  cada vez  más clara acerca de cómo aprendemos, siendo de gran implicancia en la vida cotidiana del ser humano así como en la comprensión de su propia naturaleza, pues el ser humano aprende a cada momento, y por supuesto, no dejará de aprender nunca.
     La relación entre conducta y funcionamiento cortical puede ser directamente establecida a través de la corteza de asociación, que fue descrita por Luria en su modelo de procesamiento cortical jerárquico secuencial, lo que brinda a los estudios actuales una perspectiva más clara de cómo la corteza participa en los procesos de aprendizaje. Recapitular de forma sucinta la relación entre el campo del aprendizaje desde el punto de vista conductual y el de la neuropsicología a través del concepto de las áreas de asociación es el propósito del presente trabajo monográfico.

La corteza de asociación y los procesos de aprendizaje
1. Antecedentes históricos.
     A lo largo de la historia se ha tratado de definir cuáles son las regiones anatómicas en las que se encuentran localizadas las diversas funciones cognitivas, emocionales y conductuales, es así que en los tiempos del antiguo Egipto se creía que cada órgano cumplía algunas de estas funciones, pero que el cerebro no participaba de las mismas, considerándose como un órgano sin utilidad, es más, en los procesos de momificación este órgano era removido por las vías nasales y desechado como un órgano inútil para la “otra vida”, mientras que los demás órganos eran cuidadosamente guardados en frascos finamente adornados, pues se creía que estos servirían para que el difunto tuviese una buena y justa recepción en el más allá. Los griegos por su parte, tenían diversas hipótesis acerca de este tema, algunos consideraban que el centro de las emociones era el corazón u otro órgano, y entre tantas hipótesis se encontraba la “hipótesis cerebral” de Hipócrates, quien consideraba que todas las pasiones, emociones, pensamientos, tristezas y alegrías encuentran su origen en el cerebro. La conclusión de Hipócrates no estuvo basada solamente en una postura filosófica, sino más bien estuvo fundamentada en la observación de casos, que ha sido y es hasta ahora uno de los métodos más efectivos de las neurociencias (Rains, 2004).
2. Concepciones actuales acerca del procesamiento de la información en la corteza cerebral.
     En la actualidad, los estudios científicos dan la razón a Hipócrates, y se ha podido ver desde una postura holística que diversas áreas del cerebro cumplen funciones específicas, pero que el cerebro actúa como un todo en el que no se puede prescindir de alguna de estas áreas sin que el todo se vea afectado, lo que es conocido como el enfoque sistémico del funcionamiento cerebral. En palabras de Ardila y Ostrosky-Solís (2007):
     “Actualmente la organización funcional del cerebro se concibe como una combinación dinámica de sistemas complejos de áreas cerebrales con fines específicos e inespecíficos y con interconexiones múltiples. Se ha rechazado la concepción del cerebro como un mosaico de centros claramente delimitado, cada uno de ellos a cargo de una función psicológica específica”. (p. 32).
     Uno de los investigadores que ha dejado una estela de amplia investigación en este campo ha sido el neuropsicólogo ruso Alexander Luria (1902 – 1977), quien realizó sus investigaciones acerca de las funciones de la corteza cerebral a través del estudio de casos de personas que habían sufrido lesiones cerebrales. Este investigador observó que las personas que sufrían lesiones en determinadas zonas de la corteza cerebral perdían funciones específicas. Luria estableció a consecuencia del estudio de estos casos un mapeo de las funciones cognitivas y motoras del cerebro humano localizando dichas funciones en amplias áreas de la corteza cerebral, y desarrollando luego un modelo de procesamiento de la información llamado hoy en día el modelo de procesamiento cortical jerárquico secuencial de Luria (Rains, 2004).
     Para poder comprender dicho modelo, se han de tener en cuenta las vías por las cuales la información ingresa a la corteza cerebral. Así, de forma sintetizada, se puede decir que la información de todas las vías sensoriales -a excepción de las vías olfatorias- pasan por una estación obligada, el tálamo, después del cual se dirigen a la corteza cerebral (Snell, 2007).
     La información sensorial no llega a cualquier área de la corteza cerebral, sino que llega en primer lugar a la corteza sensorial primaria específica para cada vía sensorial. Es así que existe una corteza visual primaria, una corteza auditiva primaria y una corteza somatoestésica primaria. A la corteza primaria es donde llega la información sin haber sido procesada o elaborada, de allí pasa a la corteza secundaria que también es específica para cada tipo de información sensorial (corteza visual, auditiva y somatoestésica secundaria) donde es refinada y procesada dentro de su tipo específico de información sensorial. Estas áreas primarias y secundarias se encuentran distribuidas  en diversas zonas del cerebro, es así, que las áreas visuales primaria y secundaria se encuentran en la corteza del lóbulo occipital, específicamente a los bordes de la cisura calcarina, en el área 17 de Brodmann la corteza visual primaria y en las áreas 18 y 19 la corteza visual secundaria. El área auditiva primaria se ubica en el área 41 de Brodmann a la altura de la primera circunvolución temporal, en el labio inferior de la cisura de Silvio. El área auditiva secundaria incluye las áreas 22 y 42 de Brodmann, que se encuentran ubicadas alrededor del área auditiva primaria. La corteza somatoestésica primaria se encuentra en el área post central 3, y la corteza somatoestésica secundaria se encuentra en el área post central media 1 y área post central posterior 2, ubicadas en los lóbulos parietales, detrás de la cisura central o de Rolando (Ardila & Ostrosky-Solís, 2007).
     Las áreas olfatoria y gustativa se encuentran en la superficie ventral de la corteza frontal y en la corteza temporal respectivamente, la información sensorial de la corteza olfatoria posee un procesamiento diferente al de la corteza sensorial visual, auditiva o somatoestésica, pues el sentido del olfato recoge información a partir de moléculas disueltas en el aire y no a partir de estímulos físicos como la luz, el sonido o el tacto. Respecto a las sensaciones gustativas, estas son las menos comprendidas y se sugiere que se procesan a nivel del labio superior de la cisura de Silvio (Rains, 2004).
     Es de resaltar que otro investigador del siglo XIX, llamado Paul Flechsig estableció una nomenclatura similar a la citada anteriormente para las áreas corticales de procesamiento, llamándolas áreas primarias, secundarias y superiores, siendo las primarias las que reciben información específica de una modalidad sensorial, las secundarias que procesan un tipo de información sensorial recibida de las primarias y las superiores que combinan la información sensorial de diversas modalidades sensoriales. Las ideas de Flechsig influyeron de sobre el estudio de las funciones cerebrales durante el siglo XX. (Kolb & Whishaw, 2006).
     El modelo de procesamiento cortical jerárquico secuencial indica que la información sensorial de las áreas secundarias pasa para su procesamiento final a las áreas terciarias o áreas de asociación en la corteza temporo-parietal, donde la información de las diversas vías sensoriales es integrada de tal forma que provee al individuo un paquete de datos completos del exterior, en la medida que sus sentidos se lo permiten. Se consideran de especial relevancia las áreas 39 y 40 en la corteza parietal (Ardila & Ostrosky-Solís, 2007, Rains, 2004).
     La información sensorial integrada es transportada a través de la sustancia blanca desde la corteza de asociación sensorial a la corteza motora de asociación en las áreas 9 y 46 en los lóbulos frontales, lugar donde se procesan las funciones motoras superiores como la planeación y otras funciones de tipo ejecutivo produciéndose nueva información motora, la cual es enviada al área motora secundaria en el área pre central 6, donde se procesan movimientos específicos y esta información es enviada a la corteza motora primaria en el área pre central 4 o la circunvolución pre-central, de donde viaja a través de las vías eferentes hacia los músculos diana que serán los que realizarán la respuesta motora final (Ardila & Ostrosky-Solís, 2007).
     La planeación se caracteriza por la selección de programas motores generados en situaciones pasadas y que han resultado exitosos, esta selección es realizada por la corteza motora de asociación. Así, se puede reconocer la importancia de las regiones frontales del cerebro, teniendo en cuenta específicamente ciertas áreas de corteza que participan activamente en la adquisición de conocimientos (Cardinali, Neurociencia aplicada: sus fundamentos, 2007):
-       La corteza prefrontal dorsolateral, que participa en mecanismos de aprendizaje, así como en el establecimiento de planes y decisiones.
-          La corteza prefrontal medial, involucrada en la atención.
-   La corteza orbitofrontal, que por ser parte del sistema límbico desempeña un papel importante en el control de las respuestas emocionales.
     Como puede observarse, los elementos esenciales para el aprendizaje implican planeación, atención y control emocional. La atención es importante porque es necesario que la persona dirija de manera voluntaria sus sentidos a estímulos determinados, dejando de lado los estímulos en los que no desea centrar su atención. El control emocional resulta de vital importancia para el aprendizaje, porque es necesario para mantener el interés en el material a aprender y para enfrentar adecuadamente cualquier sentimiento de frustración mientras se adquieren nuevas destrezas.
3. Características de la corteza de asociación.
     Según Purves, y col., (2008), actualmente se cree que la corteza de asociación ocupa aproximadamente el 80% de la neocorteza, mientras que la corteza sensorial y motora primarias ocupan solamente el restante 20%, resaltando así la importancia del estudio de la corteza de asociación para comprender las funciones cognitivas humanas, las cuales se pueden definir ampliamente como “la capacidad para prestar atención, identificar y actuar significativamente en respuesta a estímulos externos o internos complejos”. (p. 706).  
     La corteza de asociación además tiene como característica que posee las seis capas histológicas de distribución citoarquitectónica propias de la corteza (Kiernan, 2009) , evidenciando una complejidad mayor a la de las áreas primarias.
     Se puede considerar que existen tres grandes áreas de asociación en el cerebro humano, las cuales son (Cardinali, 1992):
a)    La corteza de asociación parieto-témporo-occipital que constituye un área especializada en el lenguaje y en el procesado de la información sensorial polimodal.
b)    La corteza de asociación frontal que participa en la conducta cognitiva y la planificación motora.
c)    La corteza de asociación límbica participa en la función motivacional o afectiva (porción orbitofrontal) y fijación de la memoria (porción temporal).
     Cada una de estas grandes áreas de asociación pueden subdividirse en dos tipos principales: áreas unimodales y heteromodales. Las áreas unimodales son específicas para un tipo de información sensorial, en cambio las áreas heteromodales reciben información trimodal y bimodal, es decir de dos o tres tipos de información sensorial. Así mismo, las áreas de asociación sensitiva unimodal poseen dos componentes, uno proximal (upstream), y uno distal (downstream), siendo esta división establecida por la distancia medida en número de sinapsis, puesto que las proximales se ubican a una sinapsis de distancia de las áreas primarias correspondientes, mientras que las distales se ubican a una distancia de dos o más sinapsis del área primaria correspondiente. (Nieuwenhuys, Voogd, & van Hijzen, 2009).
     La corteza de asociación, ya sea parieto-témporo-occipital, límbica o frontal, recibe información de vías provenientes del tálamo, de los llamados núcleos talámicos de asociación, los cuales son el pulvinar y el grupo medial dorsal. El pulvinar, que recibe proyección de los tubérculos cuadrigéminos superiores, de la vía auditiva y de la corteza visual primaria, pero que proyecta fibras hacia la corteza de asociación parieto-témporo-occipital. El grupo medial-dorsal o dorsomedial que recibe proyecciones desde la corteza olfatoria y amígdala y proyecta fibras a la corteza de asociación prefrontal (Cardinali, 1992).
     Según Nieuwenhuys, Voogd, y van Hijzen, (2009) En general se puede indicar que la corteza de asociación  incluye diversas áreas de la corteza cerebral, las cuales se pueden indicar en términos de la distribución citoarquitectónica establecida por Brodmann (Área de Brodman = AB).
     Así, la corteza de asociación unimodal somatosensorial se considera que incluye parte de AB5,7 y AB40 ubicadas en el lóbulo parietal superior e inferior respectivamente e inmediatamente detrás de las áreas somatosensoriales primarias o AB1,2,3. La corteza de asociación unimodal auditiva se encuentra ubicada en AB22 alrededor del área auditiva primaria que incluye AB 41 y 42 ubicadas en el giro temporal superior inmediatamente encima del planum temporal. La corteza de asociación unimodal visual proximal  incluye AB18 y 19 ubicadas alrededor el área visual primaria o AB17 en los flancos de la cisura calcarina en la corteza occipital, y la corteza visual unimodal distal incluye AB20, 21 y 37, siendo esta división proximal y distal la única claramente establecida en el ser humano. Las áreas motoras de asociación por su parte incluyen AB6, conocida también como el área motora suplementaria o M2 y la parte posterior de AB8 además de AB44 (Nieuwenhuys, Voogd, & van Hijzen, 2009; Micheli, Nogués, Asconapé, Fernández, & Biller, 2002).
     Según Bradley, Daroff, Fenichel, y Jankovik, (2006),  la corteza de asociación heteromodal se localiza en dos zonas principales, una psoterior y otra anterior, la corteza de asociación heteromodal posterior se localiza en el lóbulo parietal posteroinferior, especialmente a nivel del girus angularis y permite la asociación de información sensorial de modalidades distintas, por ejemplo la asociación de la palabra impresa barco, la imagen de un barco y el sonido de la palabra barco. El resultado de este tipo de asociaciones es lo que llamamos “concepto” de algo.
     Por su parte, la corteza de asociación heteromodal anterior se localiza en la región prefrontal lateral (Goldman-Rakik, 1996, citado por Bradley, Daroff, Fenichel, y Jankovik, 2006), y se considera que ésta área está relacionada con la atención o “memoria activa”, con el almacenamiento ordenado de estímulos y la planificación motora, lo que se conoce como “funciones ejecutivas” del cerebro. En la corteza anterior también se puede mencionar otra zona de asociación llamada también supramodal y corresponde a la corteza orbitofrontal que presenta conexiones con el sistema límbico y con los procesos autónomos viscerales y emocionales, y por lo tanto participa en “las emociones, los deseos, impulsos y en la integración de los estados internos del organismo con las sensaciones procedentes del mundo externo” (p.66).
     Cardinali, (1992) también menciona que se ha descubierto que en ser humano la corteza de asociación parieto-témporo-occipital se conecta con la amígdala proporcionando el sustrato neuronal de las conductas motivadas y emociones, siendo estas conexiones importantes para comparar la información sensorial con los contenidos de la memoria, haciendo que dicha información sensorial sea significativa para la persona.
     Por otro lado, según indican Nieuwenhuys, Voogd, y van Hijzen, (2009), en los primates se han identificado tres tipos de áreas heteromodales: el área heteromodal parietotemporal, el área temporal medial y el área prefrontal, y se ha tomado esta analogía estructural como una evidencia de la distribución de áreas heteromodales en el ser humano, aunque , como indican Bradley, Daroff, Fenichel, y Jankovik (2006), estas asociaciones no son iguales que las del ser humano, ya que éstos últimos gozan de la capacidad de realizar asociaciones imposibles para otras especies.
4. Formación de engramas.
     Si  una neurona es estimulada, esta a su vez  estimula otras neuronas a través de sus conexiones sinápticas, si éste estímulo sucede repetidas veces se realizan cambios estructurales y bioquímicos que permiten el fortalecimiento de la unión entre las células estimuladas en conjunto, formándose así los recuerdos. Los recuerdos son entonces almacenados en varios fragmentos localizados en diversas partes del cerebro. (Sousa, 2002)
     Estos cambios neuronales se denominan engramas, y se producen como resultado del proceso de aprendizaje. Estos engramas se encuentran localizados de forma amplia en.la corteza cerebral, tanto en áreas primarias como secundarias, es así que cuando se estimula con microelectrodos la corteza auditiva primaria, es decir AB41 y 42 durante una intervención quirúrgica, la persona refiere oir ruidos que serían sensaciones auditivas simples, mientras que si se estimula la corteza auditiva secundaria, es decir AB22 que incluye el área de Wernicke en el hemisferio dominante, se producen palabras o sensaciones auditivas complejas, y si la estimulación se realiza en el hemisferio no dominante se producen melodías. Estos resultados hacen evidente que la corteza cerebral también participa en los procesos de memorización (Cardinali, 2007).
5. El aprendizaje a la luz de la ciencia conductual y las neurociencias.
     El aprendizaje es el proceso por el que las experiencias modifican  la estructura nerviosa de un individuo y por lo tanto también su conducta (Carlson, 2006) .
     Es importante recalcar, que como lo señala, aprendizaje y memoria son las dos caras de una misma moneda, y que no se puede hablar de uno sin mencionar lo otro. (Jensen, 2004). Es así, que si se considera al aprendizaje como al capacidad de adquirir nuevo conocimiento o información, la memoria consistirá en almacenar dicha información para poder utilizarla en otro momento. (Soriano, Gemma, Redolar, Torras, & Martínez, 2007). La memoria por tanto es escencial para el aprendizaje.
     Desde el punto de vista de las neurociencias se han estudiado ampiamente los procesos de aprendizaje estímulo-respuesta, tales como el aprendizaje perceptivo, el condicionamiento instrumental y el condicionamiento operante.
     Según refiere Carlson (2006) el aprendizaje perceptivo consiste en aprender a percibir lo que se había percibido en ocasiones anteriores. Podemos aprender a percibir a través de todos nuestros sistemas sensoriales, a través del olor podemos reconocer un objeto, a través del sabor un alimento o una bebida, a través del sonido una melodía, a través del tacto una textura, a través de la vista una combinación de colores, así mismo podemos reconocer a una persona por su forma de caminar o por la forma de su cara. Todos estos tipos de aprendizaje implican cambios en la corteza de asociación de la modalidad sensorial corespondiente. Así, el aprendizaje perceptivo visual implica cambios en la corteza visual de asociación, el aprendizaje perceptivo auditivo implicará modificaciones en la corteza auditiva de asociación.
     El condicionamiento clásico por su parte se produce cuando un estímulo neutro –EN- que no produce una respuesta por sí mismo es presentado junto con un estímulo incondicionado –EI- que produce una respuesta de forma natural varias veces, hasta que esl estímulo neutro se convierte en un estímulo condicionado –EC- produciéndo ahora una respuesta por sí mismo. La respuesta producida por un estímulo incondicionado se denomina respuesta incondicionada –RI- y la respuesta producida por un estímulo condicionado se denomina respuesta condicionada –RC- (Coon, 2005).
     Carlson (2006), sostiene que el condicionamiento clásico se explica por medio de un principio llamado el principio de Hebb, que establece que “si una sinapsis se activa repetidamente al mismo tiempo que la neurona postsináptica emite potenciales de acción, tendrán lugar una serie de cambios en la estructura o en la neuroquímica de las sinapsis que la reforzarán” (p. 456). Esto quiere decir que si tomamos como ejemplo el experimento clásico de Pavlov, en un modelo simplificado en que cada estímulo y cada respuesta son representados por una sola neurona,  si el olor de la carne produce insalivación en un perro, es porque la neurona olfatoria activa a una neurona de insalivación, y, si luego de presentar el olor de la carne al can se hace sonar una campana se produce un estímulo de la neurona de insalivación primero por medio del olor y luego por medio de la campana, entonces la neurona de insalivación aprende a reaccionar ante los dos estímulos por igual. Posteriormente, tras varias repeticiones del proceso, la neurona del sonido de la campana habrá reforzado sus conexiones sinápticas con la neurona de insalivación, produciéndose el aprendizaje.  
     El condicionamiento instrumental u operante en cambio se produce cuando el individuo actúa sobre el medio para obterner algún tipo de recompensa o evitar un perjuicio, de allí su nombre. Las acciones producidas se denominan conductas operantes. Cuando lo que se obtiene al realizar una conducta operante es una recompensa, se habla de reforzamiento positivo, y cuando lo que se logra es evitar algún tipo de perjuicio, se trata de un reforzamiento negativo. Los reforzadores tienen la propiedad de incrementar una conducta. También existe el condicionamiento operante por medio de castigos, teniendo estos el propósito de disminuir e incluso eliminar una conducta. Los castigos puesden ser también de dos tipos: cuando se da al individuo algo desagradable se trata de un castigo positivo, en cambio, cuando se le quita algo deseable para el individuo se le llama castigo negativo. (Morris & Maisto, 2005).
     Teniendo en cuenta el experimento clásico de Skinner, una rata hambrienta en una caja operante buscará la forma de conseguir comida, hasta que descubrirá que al accionar una palanca obtiene el alimento deseado. Este proceso incluye entonces la participación de un sistema de reconocimiento perceptual por medio del cual la rata ve la palanca, un sistema motor por medio del cual la rata mueve la palanca y un sistema de reforzamiento que fortalece la unión entre estas los sistemas de percepción y de acción motora. El sistema de percepción incluye la corteza de asociación sensorial (visual, auditiva, táctil), y el sistema motor incluye la corteza frontal, incluídas las áreas de asociación motora. Las conexiones entre la corteza frontal y la corteza de asociación sensorial pueden ser de dos tipos: una conexión transcortical y una conexión vía nucleos basales. Los núcleos basales reciben conexiones de diversas zonas de la corteza y por lo tanto pueden monitorizar y regular el funcionamiento de las mismas. Los núcleos basales participan finalmente en la consolidación del aprendizaje que se inició en un principio a nivel de la corteza de asociación (Carlson, 2006).
6. Implicaciones de la corteza de asociación en el aprendizaje.
     La corteza de asociación es de vital importancia por su propiedad de realizar integraciones de información e incluso de vincularla con la expresión emocional, y como el aprendizaje incluye principalmente la asimilación de información, su procesamiento y la generación de respuestas correspondientes a dicha adquisición sensorial, es vital reconocer la relación existente entre el aprendizaje y la corteza de asociación.
     Los estudios de caso en el área clínica han mostrado que las lesiones bilaterales en la corteza de asociación parieto-témporo-occipital generan déficit en pruebas de aprendizaje que tienen que ver con la imagen corporal. (Cardinali, 1992).
     Se considera que la corteza prefrontal está vinvulada con el aprendizaje debido a sus conexiones con el hipotálamo y el tálamo, además se sabe que la corteza prefrontal participa en las tareas de memoria a corto plazo. (Soriano, Gemma, Redolar, Torras, & Martínez, 2007).
     Un caso ampliamente estudiado que demuestra la importancia de las áreas de asociación límbica en el aprendizaje es el del paciente H.M., a quien se le sometió a una intervención quirúrgica para disminuir sus ataques epilépticos. A H.M. se le extirpó la formación del hipocampo, el núcleo amigdalino y parte de las áreas de asociación límbicas del lóbulo temporal. La memoria a largo plazo de este paciente era normal, sin embargo no podía adquirir nueva información y no podía almacenarla en la memoria a largo plazo, aún así se demostró que podía adquirir nuevas capacidades motoras a un ritmo normal. (Ortega & Franco, 2010). Se deduce entonces la relación de las áreas de asociación límbica con los procesos de memoria explícita.
     Se deduce la importancia de las áreas de asociación prefrontales porque intervienen en los procesos de planificación necesarios para la adquisición de nuevas destrezas. (Jodar, 2004).
     Las funciones que hacen que el ser humano sea diferente a las demás especies están localizadas también en la corteza de asociación, en lo que se conoce como el área prefrontal, y en ella están los fundamentos del carácter y la personalidad, el control de impulsos y la planificación,  siendo estos procesos como tales aprendidos gracias la corteza de de asociación de los lóbulos frontales que tarda tiempo en consolidarse estructuralmente, tanto así que las áreas prefrontales son las últimas en mielinizarse y en desarrollar mayor número de espinas dendríticas, lo que sucede aproximadamente en la adolescencia tardía (Román Lapuente, Sánchez López, & Rabadán Pardo, 2010).
     En la corteza de asociación parieto-témporo-occipital resalta la importancia del giro angular en el aprendizaje por medio de la utilización del lenguaje, debido a que esta área integra la información verbal con la auditiva y la transfiere al área de Wernicke para su posterior interpretación. (Campo-Cabal, 2012).
  
Conclusiones
     Si bien el cerebro es un todo en el que las partes no pueden prescindir unas de otras, se ha podido localizar áreas cerebrales que cumplen papeles fundamentales para la realización de funciones específicas. Entre dichas áreas se encuentra una porción extensa de corteza, llamada en conjunto corteza de asociación, que cumple la función de integrar tanto información sensitiva como programas motores. Estas áreas han sido estudiadas ampliamente desde un punto de vista anatómico-funcional, pero su campo de extensión en el estudio del aprendizaje puede ser eminentemente prometedor, debido a que induce a pensar que el aprendizaje será más efectivo mientras más vías sensoriales sean estimuladas al adquirir nuevos conocimientos, pues estos serán integrados de manera permanente, y podrán ser evocados gracias a que los engramas relacionados con la adquisición de nuevas destrezas o conocimientos  podrán ser activados desde distintas vías sensoriales. El aprendizaje deja de ser así la acumulación de conceptos sin sentido, para convertirse en una integración abarcante de experiencias sensoriales y motoras.
     El aprendizaje también implicaría la adquisición de conductas morales y por lo tanto de la formación del carácter y de la personalidad, aspectos que estarían localizados en la corteza de asociación prefrontal,  siendo tanto carácter como personalidad elementos escenciales para modular el comportamiento y propiciar el ambiente necesario para la adquisición y consolidación del conocimiento.
     Comprender cómo funciona nuestro cuerpo, y particularmente nuestro sistema nervioso es parte escencial de la educación del ser humano, y constituye uno de los medios más importantes para el cambio en la conducta, pero no ha de quedar en un simple conocimiento teórico, sino que ha de consolidar un aprendizaje llevado a la acción. Podemos hacer así eco de las palabras de una escritora del siglo XIX:
Al ver, por medio del estudio de la fisiología, que están "asombrosa y maravillosamente" formados, sentirán reverencia. 
 E.G. White.
[1] Psicólogo.
*En caso de utilizar esta información, favor de citar la fuente.  

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